¿Puede El Sistema Electoral en Canarias estar perjudicando a los habitantes de las islas periféricas?

El aumento de representatividad de los ciudadanos de las islas pequeñas en el Parlamento de Canarias se justificó en su momento para compensar el coste de la doble insularidad que soportan los habitantes de las islas pequeñas. El Centro de Estudios Económicos Tomillo1 cuantificó en 2008 el coste de la ultra periferia de Canarias respecto al continente europeo para las empresas no agrarias en algo más de 5.988 millones de euros. Como cita el informe el sobrecoste de la ultra periferia recae principalmente sobre la actividad empresarial de las islas capitalinas, aproximadamente en un 82%, debido a la concentración de la actividad empresarial. El resto en torno a 907,8 millones corresponde a las islas no capitalinas. La partida principal identificada fue el sobrecoste del transporte de las mercancías que representan el 48,8% del total.

Por tanto, en la medida en que se consiga reducir los tiempos de desplazamientos y las tarifas que pagan los ciudadanos y empresas para moverse y mover sus mercancías, se acortan las distancias entre las islas y se reduce la doble insularidad como consecuencia de la disminución del coste de transporte. El resto de dificultades que puede tener un habitante de una isla periférica son los mismos que puede tener cualquier otro ciudadano canario que vive en los principales núcleos de población, o los particulares de núcleos menos poblados dentro de las islas capitalinas.

El exceso de representatividad que la Ley Electoral Canaria otorga a los ciudadanos de las islas no capitalinas en el Parlamento de Canarias lastra la economía del archipiélago porque las inversiones de gasto público tienen como fin en ocasiones conseguir un equilibrio territorial en lugar de resolver las verdaderas necesidades de la sociedad canaria en su conjunto. No invertir adecuadamente el gasto público donde realmente es necesario puede también perjudicar a las islas no capitalinas.

¿Resuelve mejor la doble periferia de la Gomera o El Hierro invertir en una carretera o un paseo marítimo en esa isla en lugar de invertir en un puerto en Tenerife si el objetivo es mejorar el coste del transporte interinsular? ¿Puede ser que mejorar una carretera en Tenerife beneficie más a los habitantes de la Gomera o de El Hierro, que hacerlo en una carretera poco frecuentada en su propia isla? La inversión en la isla no periférica puede ser más rentable si eso sirve para que se reduzcan los costes de transporte de los productos que tienen como destino la Gomera o El Hierro, o para que los que se exportan alcancen más rápidamente los grandes núcleos de población de las islas donde van a ser consumidos. Aunque el territorio esté fragmentado, en muchas ocasiones no es posible aislar los efectos de una inversión pública entre diferentes islas.

Una mala política regulatoria o de inversión de un gobierno puede convertir a una industria en poco competitiva, conducir a políticas proteccionistas, generar un coste sobre los ciudadanos y alejarnos de los países y sociedades más progresistas. Recuperar la distancia se hace a veces misión imposible porque las políticas se enquistan. Para Barro y Sala-i-Martin (2004)2, las pequeñas diferencias en tasas de crecimiento acumuladas en períodos de cuarenta años o más tienen importantes efectos en las condiciones de vida de las personas. Muchas veces lo habitual es observado por los ciudadanos y políticos como normal, pero no quiere decir que sea la mejor opción para el bienestar de todos.

Una muestra de las malas políticas que sufrimos en las islas es que en el primer trimestre de 2015 la tasa de paro en las islas superó el 30%, sólo por debajo de Andalucía y Ceuta. En ese período 343.500 personas estaban sin empleo según la encuesta de población activa[1]. En 2013 la renta media por persona en Canarias era de 9.313 euros al año y el 21% de la población tenía una renta inferior a 450 euros al mes. Como referencia, la renta media en España en 2013 fue de 15.635 euros, en la Europa de los veintiocho, 17.617 euros al año (fuente INE).

Para Acemoglu y Robinson (2012)4, Los países crecen en bienestar social a medida que sus instituciones son más inclusivas y democráticas ya que la riqueza se reparte de manera más igualitaria. El motivo es porque se crean más oportunidades para todos los ciudadanos. Pero además el éxito de las políticas de los gobiernos en términos de bienestar y crecimiento no está sólo condicionado por la pluralidad política, además el gobierno debe ser fuerte, de manera que sea capaz de defender el interés común de los ciudadanos. Un gobierno dividido por intereses territoriales o étnicos, y el canario lo está por motivos territoriales, es un gobierno débil que busca constantemente los equilibrios entre los diferentes grupos de poder. De esta manera el objetivo deseable de ejecutar políticas en defensa del interés común se sustituye por la búsqueda de equilibrios de los intereses de los grupos de influencia.

El sistema electoral canario basado en la circunscripción por isla, la triple paridad, y las barreras electorales, genera la formación de un Parlamento fragmentado con una escasa pluralidad política y un gobierno débil dividido por los intereses territoriales que favorecen el insularismo y los grupos de influencia extractivos, económicos y territoriales. Esto unido a la escasa representatividad de los ciudadanos en la Cámara sesga las decisiones de políticas públicas en las islas, y limita el desarrollo económico y del bienestar social de los canarios, y así se ha puesto de manifiesto en la evolución de los índices de desigualdad y de la renta per cápita de las islas. En la década de los años setenta antes de la implantación de la triple paridad, el índice de Theil (indicador usado para medir la desigualdad) para Canarias estaba por debajo de la media española, en el 2003 las islas ya estaban por encima de la media nacional y con el peor valor de todas las comunidades autónoma como ponen de manifiesto en su trabajo Goerlich, F.J. y Villar, A. (2009)3. También en ese período Canarias fue la segunda comunidad autónoma donde menos ha creció la renta per cápita.

El sistema electoral en Canarias debe evolucionar para superar la división territorial y favorecer la representatividad de las preferencias de los ciudadanos en las decisiones de políticas públicas sociales y económicas que se toman en el Parlamento y en el Gobierno de Canarias. Lo deseable es la defensa del interés común y para ello no es necesario que exista una sobrerrepresentación de los habitantes de las islas periféricas en nuestro parlamento donde no sólo se toman decisiones económicas.

La solución para garantizar la eficiencia y eficacia del gasto público pasa necesariamente por eliminar la discrecionalidad en las inversiones introduciendo racionalidad económica mediante la evaluación de las políticas públicas. De esta forma de garantiza que se invierte donde realmente es necesario y deseable de manera objetiva. El coste de la doble insularidad, motivo por el que se justifica por algunos representantes políticos el equilibrio territorial en la formación del Parlamento de Canarias y en consecuencia del gobierno de las islas, puede ser resuelto con políticas de financiación específicas como puede ser, por ejemplo, un fondo de cohesión destinado a que siempre se garanticen las necesidades de los habitantes de las islas periféricas en términos de igualdad a cualquier otro habitante de una isla no periférica. Por otro lado, resulta determinante la regulación de los mercados interinsulares de transporte, garantizando la competencia cuando sea posible, y regulando de manera que los precios, la cantidad y calidad de los servicios se ajusten al óptimo social.

Referencias

  1. Centro de estudios Tomillo (2010): Cuantificación de los costes de la Ultraperiferia en Canarias. www.cet.es.
  2. Barro, R.J. and Sala-i-Martin, X. (2004): Economic Growth. The MIT Press.
  3. Goerlich, F.J. y Villar, A. (2009): Desigualdad y Bienestar Social. FBBVA.
  4. Acemoglu, D. And Robinson, J. (2012): Power Prosperity and Poverty Why Nations Fail?. Crown Business.

Texto extraído del capítulo 8 del libro Textos para la Reforma Electoral de Canarias. http://www.servicios.ulpgc.es/publicaciones/JPortal25/images/noticias/2016/ReformaElectoralDigital.pdf

El Sistema Electoral en Canarias favorece el insularismo y empobrece a la población

El viernes pasado en un acto presidido por el Rector de la Universidad de las Palmas y donde estuvo presente también la Presidenta del Parlamento de Canarias se presentó el libro Textos para la Reforma Electoral de Canarias. La obra ha sido coordinada por Vicente Mújica presidente del Foro Cívico Demócratas para el Cambio, y Gerardo Pérez profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de La Laguna. Como citó el profesor Gerardo Pérez la obra es un trabajo científico en el que han participado profesores de varias universidades españolas entre los que me encuentro. La pregunta con la que comienzo mi reflexión en el capítulo Efectos del Sistema Electoral en Canarias sobre la Economía y el Bienestar es si ¿rigen en Canarias los principios básicos de unión, libertad, solidaridad, e igualdad de oportunidades? La respuesta es que el sistema electoral canario basado en la circunscripción por isla, la triple paridad y la barreras electorales del treinta por ciento insular y del seis por ciento autonómico parece que lo impiden.

La circunscripción insular convierte en la práctica el Parlamento de Canarias en una cámara de representación territorial que favorece el insularismo desde su concepción, ya que induce a los ciudadanos a pensar que el representante electo de su isla tendrá como prioridad defender sus derechos antes que los de otra isla, lo que va en contra de la unión de todos los canarios, fomenta la división y la lucha territorial por el poder. Por otro lado, el artificial e hipotético equilibrio en el número de diputados entre provincias impuesto con la triple paridad refuerza aún más la división entre los canarios. Los diputados tienen además un objetivo de segundo orden, después de defender los intereses de su isla deberán defender también los intereses de su provincia.

Finalmente, las barreras electorales, insular del treinta por ciento, y autonómica del seis por ciento, han generado que muchos ciudadanos no puedan tener representada su voz en el Parlamento de Canarias, reduciendo además en consecuencia la pluralidad política. La aparición de nuevos partidos en el espectro político de nuestro país favoreció en las elecciones autonómicas del pasado Mayo del 2015 la división del voto y la pluralidad política fruto de la evolución y maduración de nuestra sociedad. Esta situación dejó obsoletas las barreras electorales ya que mientras que en las elecciones autonómicas de 2011 en todas islas, al menos un partido político superó la barrera insular del treinta por ciento en número de votos, en 2015, sólo la superaron en La Gomera la Agrupación Socialista La Gomera, y en El Hierro Coalición Canaria-Agrupación Herreña Independiente. El primero con un 0,55% de los votos emitidos en toda Canarias obtuvo tres representantes en la cámara, y el segundo con un 0,26% dos representantes.

La barrera del seis por ciento autonómico dio lugar a que el partido político Ciudadanos-Partido de La Ciudadanía con 54.375 votos (un 5,84% de los emitidos a en toda Canarias) no accediera a tener representación como ya saben todos. La combinación de ambas barreras electorales impidió también que en Gran Canaria más de setenta y dos mil votos válidos (en torno a un 20%) no fueran tenidos en cuenta en la configuración del Parlamento (todos datos disponibles en el ISTAC).

Las barreras generaron algunos efectos inauditos como el fue el caso del diputado que alcanzó a obtener por Gran Canaria el partido político Coalición Canaria-Partido Nacionalista Canario en la cámara autonómica con menos votos que el partido Ciudadanos-Partido de La Ciudadanía.

Ese diputado fue crucial para que Coalición Canaria ganara las elecciones y en consecuencia la presidencia del gobierno al Partido Socialista Obrero Español que obtuvo quince diputados frente a los dieciséis de Coalición Canaria, a pesar de que esta coalición fue la tercera fuerza más votada en las islas.

En definitiva el sistema electoral canario basado en la circunscripción insular, la triple paridad y las altas barreras de acceso al Parlamento, perjudica a la mayoría de los ciudadanos de Canarias favoreciendo la concentración del poder en manos de unos pocos. Conduce ineludiblemente al refuerzo de la concepción de territorio fragmentado, y a la concepción insularista de que todo lo que queda fuera de la isla es otro territorio, favoreciendo entre los ciudadanos de Canarias el pensamiento de que hay que luchar por lo nuestro, lo de nuestra isla. Y eso nos perjudica a todos porque implica división de recursos, y decisiones políticas que no tienen como objetivo el bienestar común de todos los ciudadanos canarios.

La división política resta bienestar y crecimiento económico porque favorece que se tomen decisiones donde prevalecen los equilibrios territoriales ¿Dónde quedó el sentimiento de unidad de “somos siete en un mismo mar”? Sólo con un Parlamento y un Gobierno de Canarias que garantice la representatividad de las preferencias de los ciudadanos, la pluralidad política, la eficiencia, y la transparencia en la gestión política, es posible alcanzar un crecimiento económico sostenido a largo plazo que sea fuente de bienestar social y equidad para todos los ciudadanos.

Canarias dispone de recursos para generar bienestar social para todos.

La economía canaria se apoya en su industria turística basada principalmente, en un turismo de sol y playa que aporta el 51,2% del producto interior bruto de las islas, un 20,8% del empleo directo y un 10,4% de empleo indirecto. Sin embargo, a pesar de que en 2014 Canarias recibió casi trece millones de turistas, la tasa de paro en las islas superó el 30% en el primer trimestre de 2015, sólo superada por Andalucía y Ceuta. En particular 343.500 personas están aún sin empleo según la encuesta de población activa. Esto genera una espiral de precariedad y pobreza que afecta a los canarios y que nos dejó en 2013 con una renta media por persona de 9.313 euros al año, y al 21% de la población con una renta inferior a 450 euros al mes. Como referencia, la renta media en España en 2013 fue de 15.635 euros, en la Europa de los veintiocho, 17.617 euros al año. Todos son datos del Instituto Canario de Estadística y del Eurostat.

¿Cómo es posible que esto ocurra en Canarias a pesar de la fuerte demanda turística? Porque no es posible, ni tampoco deseable, que una sola industria solvente por sí sola la economía de un país, y eso ocurre también en las islas. En 2013 nos visitaron 12,1 millones de turistas que dejaron un gasto en destino de 4.076 millones de euros. En 2014 nos visitaron 800.000 turistas más, y el gasto aumentó sólo en 144 millones de euros. De hecho supuso que entre ambos períodos el gasto diario por persona y día bajase de 38 a 36 euros aproximadamente. De nuevo, todos son datos del Instituto Canario de Estadística.

¿Por qué ocurre esto?¿Por qué el gasto es tan bajo? En primer lugar porque Canarias como destino turístico compite con destinos peninsulares como Andalucía, Valencia, Cataluña, Baleares y con destinos internacionales como Turquía, Grecia o Francia, y lo hace con un producto relativamente homogéneo y poco diferenciado, el sol y la playa. Entre los competidores de las islas cabe destacar el caso de la Riviera Turca como destino que en la última década ha aumentado fuertemente su demanda hasta los 37 millones de turistas. 20 millones más sólo en diez años (información obtenida del informe CAPTE sobre la competitividad turística en Canarias). Además Turquía cuenta con una coste de mano de obra más bajo, con infraestructuras modernas y con ayudas estatales al transporte, por lo que se convierte en un nuevo y fuerte competidor.

¿Qué se puede hacer para aumentar la generación de riqueza en las islas? Para garantizar un futuro sostenible es necesario sumar nuevos pilares a la economía de las islas que generen riqueza y que sean capaces de absorber la población que no tiene acceso al empleo. Esto debe hacerse a partir de los pilares que ya existen, turismo en industria canaria, y contando con los recursos que disponemos, territorio, clima y nuestro valiosísimo capital humano. Empeñarse en generar riqueza solo bajo el modelo de un turismo de masas requiere aumentar mucho en volumen y en consecuencia también dotar de más servicios públicos costosos, casi trece millones de turistas que también demandan carreteras, servicios sanitarios, agua potable, generan residuos y consumen electricidad que en Canarias depende en un 94% del petróleo para su generación. Además requiere una ocupación intensiva del territorio.

La clave está en integrar en nuestra demanda también a un turista con mayor perfil de gasto. Pero para ello no basta con políticas de promoción en ferias y campañas con el eslogan por todos conocidos: Canarias es el paraíso. ¡De verdad Canarias tiene que ser un paraíso! El turista que nos visita quiere vivir una experiencia, si realmente somos un paraíso seremos capaces de hacer realidad ese eslogan y ofertar una verdadera experiencia a los que nos visitan. En definitiva ofrecerles un producto diferenciado y así incidir en el perfil de gasto del turista atrayendo visitantes a nuestras islas con mayor capacidad de gasto. Cuando alguien visita Las Galápagos vive una experiencia única y por ello está dispuesto a pagar un precio superior. Cuando se visita París o Nueva York, la experiencia es única, no hay otra ciudad igual. Cuando se visita Holanda, ocurre otro tanto de lo mismo.

Para que las islas se conviertan en una experiencia disponemos de recursos naturales y culturales que lo permitirían, de hecho en algunas islas ya es así. Sobre todo en las islas de mayor población es imprescindible en primer lugar, renovar la oferta turística en gran parte obsoleta y que está condicionando también la demanda que nos visita. Pero además el turista cuando pone el pie fuera del hotel en el que está alojado, debe poder encontrar una oferta complementaria que se corresponda con la imagen de marca #CanariasElParaiso. Esto requiere recuperar y potenciar el entorno medioambiental y la biodiversidad marina y terrestre: Intervenir en el territorio para darle valor y ganar turistas de mayor valor.

Las acciones sobre el entorno natural y de la biodiversidad terrestre suponen en muchas islas la recuperación de la flora y la fauna mediante acciones directas de reforestación, selvicultura, limpieza y adecentamiento de caminos y barrancos que genera por sí mismo un tejido industrial de pequeñas y medianas empresas intensivas en mano de obra. Esto es posible hacerlo con una política fiscal finalista de bajo impacto y con garantías totales de transparencia del gasto. La experiencia en tierra al turista requiere también que se complemente la oferta turística con infraestructuras urbanísticas de calidad y una oferta colateral de servicios que lo acompañe, también servida por pequeñas y medianas empresas intensivas en empleo.

Lo mismo ocurre con la recuperación de los entornos marinos con acciones dirigidas principalmente a protegerlo de la acción del hombre para que éste se recupere por sí solo. La protección se consigue en primer lugar, controlando los vertidos al mar de depuradoras, desaladoras y polígonos industriales que pueden generar concentración de nutrientes que terminan alterando la biodiversidad marina. La concentración de medusas es un ejemplo del impacto global de este tipo de efectos. Y en segundo lugar reservando determinadas áreas principalmente de la pesca no profesional, un 60% del total en la actualidad. La disponibilidad de un ecosistema marino protegido y rico en flora y fauna tiene beneficios directos: en el Hierro, por ejemplo, la reservas pesqueras han permitido la recuperación y potenciación de la flora y fauna marina, haciendo compatible la existencia de la industria artesanal pesquera, y la explotación turística de los fondos marinos del Hierro colocando a esta isla en destino de referencia a nivel europeo en submarinismo y fotografía submarina.

Además de la pesca artesanal y las actividades deportivas vinculadas, un mar limpio y protegido como recurso ofrece también otras alternativas de desarrollos de industria como es el caso de la producción pesquera en cautividad. En las islas, la combinación del recurso mar y capital humano altamente cualificado vinculado a la universidad, puede dar lugar a sinergias entre iniciativa privada y de investigación desde nuestras universidades que permitan el desarrollo de una industria competitiva a nivel internacional. El capital humano es aportado desde las universidades con biólogos, graduados en Ciencias del Mar e ingenieros, que puedan colaborar desde la investigación. El Gobierno de Canarias es un agente fundamental en el desarrollo de esta sinergia porque tiene a su alcance la posibilidad de establecer el marco legal adecuado con el desarrollo de una ley de mecenazgo que lo favorezca. Esta era una de las conclusiones del reciente debate desarrollado en Twiter y promovido desde las dos Universidades canarias disponible en #CanariasIDi .

La Investigación, el desarrollo y la innovación también están presentes en los procesos de recuperación de los ecosistemas naturales terrestres. No sólo consiste en plantar árboles, también resulta indispensable la investigación para conseguir los resultados óptimos y garantizar el equilibrio natural de los ecosistemas. Por otro lado, las islas como parte integrante de la Macaronesia disponen de una rica biodiversidad que es foco de atracción también para el mercado vinculado a la investigación científica.

Esas son las líneas en el entorno pero, ¿que se puede hacer para mejorar la calidad de la oferta turística? Sin duda la oferta obsoleta debe ser renovada, pero la experiencia en Canarias demuestra que por sí sola no es capaz de modernizarse. Además hay un elemento crucial, en muchos lugares la infraestructura obsoleta ocupa las mejores parcelas, las más atractivas de cara al empresario por estar mar cercanas al mar, las que en caso de que pudieran recuperarse generarían la máxima rentabilidad empresarial y social. De poco sirve construir nuevas instalaciones alojativas turísticas en parcelas no ocupadas y ya calificadas, si para acceder al mar y a las playas es necesario atravesar una barrera de infraestructura hotelera y urbanística obsoleta.

Hace unos días pude sentarme con un gestor hotelero que ha conseguido superar la actual e ineficiente maraña burocrática y ya consigue de manera inminente renovar su oferta alojativa transformando su actual establecimiento turístico en un hotel que duplica sus ingresos diarios por persona. Con el mismo número de plazas hoteleras su rentabilidad financiera se va a duplicar. Pero además, nos beneficiamos todos los canarios con su decisión porque su cliente pasa a ser un turista con un perfil de gasto mayor, cuando pisa fuera del hotel también deja mucho más dinero en los establecimientos que visita y en los servicios que contrata. Su hotel, de mayor categoría también es más intensivo en empleo.

¿Pero con que dificultades se ha encontrado para alcanzar esa renovación? En primer lugar, una maraña administrativa que le ha llevado seis años superar. En segundo lugar, una legislación excesivamente intervencionista que ve limitada y dirigida desde el gobierno actual su decisión empresarial de inversión y que lo somete a un mercadeo de camas. En tercer lugar el sobrecoste de la rehabilitación que puede estar entorno al treinta por ciento frente a una nueva construcción según lo expertos. Y finalmente, la atomización de la propiedad.

¿Qué se puede hacer desde el Gobierno de Canarias para facilitar la modernización y rehabilitación? En primer lugar, incidir en la maraña burocrática de manera clara y decisiva para transformarla en proactiva y facilitadora de la inversión. En segundo lugar haciendo desaparecer el mercadeo de camas, el empresario es quien mejor puede tomar la decisión de en qué, y cómo invertir. Porque es quien mejor conoce sus recursos económicos y a los clientes a los que desea dirigirse.

Finalmente, es necesario darle a los inversores una pértiga económica potente que les permita a los empresarios turísticos superar los otros dos obstáculos. Esa pértiga consiste en una bonificación fiscal lo suficientemente potente para que las empresas puedan sobrepasar ambos cortes. Una posibilidad podría ser una bonificación fiscal temporal del impuesto de sociedades que fuera asumida desde el gobierno central como contraprestación a la deuda económica con las islas que se ha tasado en 800 millones de euros. Otra alternativa podría ser a través de una bonificación del IGIC temporal hasta que el empresario recupere su inversión que se podría hacer a coste a coste cero para la tesorería pública canaria. Ese es el empujón directo que necesita nuestra principal industria para empezar a cambiar la calidad de su oferta y sumar pilares al bienestar social de nuestras islas.