Prefacio de Democracia e Igualdad. El Papel de un Gobierno en la Economía

 

Prefacio del libro

Democracia e Igualdad. El Papel de un gobierno en la Economía

          Autor Manuel Romero Hernández

 

Prefacio

Democracia e Igualdad de oportunidades

El argumento sobre el que gira este ensayo es la vinculación entre el nivel de democracia de un país, la igualdad de oportunidades, y el bienestar social. El bienestar lo vinculamos, principalmente, con el acceso a la riqueza, la educación, la sanidad, o la justicia. Lo esperado en una democracia es que todos los ciudadanos pudiéramos acceder en igualdad de condiciones a cualquiera de ellas, pero indiscutiblemente no es así en la sociedad en la que vivimos actualmente. Es lo que John Wallis ha acuñado como La Paradoja del Privilegio, y su argumento es que en la sociedad actual las reglas no son impuestas de la misma manera para todos[1]. Aunque esto es un hecho aceptado, sí estoy completamente convencido de que se puede evolucionar para conseguir bienestar social, garantizando la igualdad de oportunidades, y el medio para conseguirlo es a través de una verdadera democracia.

El concepto de democracia implica que el poder de decisión reside en los ciudadanos, y esto va mas allá de que dispongan de la posibilidad de votar de manera periódica la formación de un parlamento. Eso es sólo un mecanismo de elección de sus representantes que puede estar condicionado por la ley electoral que lo rija. Por otro lado, sólo si los representantes políticos elegidos defienden adecuadamente los intereses de los ciudadanos y de la comunidad en general, su elección garantizará la igualdad de oportunidades.

Una ley electoral puede cambiar sustancialmente las preferencias de los ciudadanos en la elección de sus representantes políticos. En España  llevó a que en las elecciones de diciembre de 2015, el partido Unidad Popular con algo de más de novecientos mil votos obtuviera sólo dos escaños, mientras que el Partido Nacionalista Vasco, con algo más de trescientos mil, obtuviera, seis escaños, o que Ezquerra Republicana con, algo más de seiscientos mil, alcanzara los nueve escaños. También las características de la ley electoral canaria alteró sustancialmente las preferencias de los ciudadanos en las elecciones autonómicas de 2015, en la isla de Gran Canaria, setenta y dos mil votos, aproximadamente un veintiuno por ciento de los votos válidos en esa isla, no fueron tenidos en cuenta para la formación de su parlamento autonómico. Y además en esa isla uno de los partidos que obtuvo un solo escaño, Coalición Canaria,  lo alcanzó con menos votos que otro partido que quedó sin representación en la cámara autonómica, Ciudadanos. Con esto quiero decir que aunque efectivamente se venda a los ciudadanos que el sistema es legítimo porque disponen de la posibilidad de votar a sus representantes, lo cierto es que la ley electoral puede alterar mucho la representatividad de las preferencias de los ciudadanos en su parlamento.

Posteriormente a la formación de un parlamento lo que se espera es que en una democracia los representantes políticos sean capaces de representar las preferencias de los ciudadanos y que legislen y gobiernen para la defensa del interés común y a favor de su bienestar, y de la igualdad de oportunidades. Pero esto tampoco ocurre así, y lamentablemente en muchas ocasiones se imponen los intereses de grupos de presión, lo que hace perder aún más el verdadero sentido de la democracia: formamos una comunidad, todos los ciudadanos somos iguales, todos tenemos los mismo derechos, todos debemos tener las mismas oportunidades.

A nivel individual, no todos partimos de la misma línea de salida en la carrera de la vida. Algunas personas parten con una gran ventaja porque ya que desde que nacen, o en algún momento de su vida, adquieren riqueza sin haber hecho ningún esfuerzo para alcanzarla, por ejemplo, como consecuencia de recibir una herencia. Además, disponer de capital financiero otorga poder, y el acceso a nuevas oportunidades de generación de riqueza no siempre está al alcance de las personas con renta más baja.

Es cierto que todos los alumnos en la universidad pública española pagan la misma matrícula, y si alguna familia no dispone de recursos recibirá la ayuda del estado. Pero desde el momento en el que se produce un suspenso, que puede pasar por circunstancias personales ajenas, comienzan las diferencias. El alumno que recibía un subsidio puede dejar de recibirlo, además los precios de las matrículas crecen exponencialmente, y en consecuencia tendrá dificultades para superar el bache y continuar con su educación. En cambio, el alumno que pertenece a una familia con riqueza no tendrá, al menos económicamente, esa dificultad, porque para su familia no es una situación crítica.

¿Y cuando acaban la carrera universitaria?¿Están todos en igualdad de condiciones?¿Existe igualdad de oportunidades en ese momento? La respuesta es que no. Estos días le consultaba a una amiga por la salidas profesionales de un estudiante que acaba derecho, y su primera respuesta fue: ¡el ejercicio de la abogacía ya no es lo que era..! Me comentó que en su caso tuvo suerte porque entró a trabajar en el despacho familiar y le permitió acceder a una retribución digna. Le consulté porque unos días antes había leído[2] que en la profesión hay mucha precariedad y que hay abogados que han llegado a trabajar por dos euros la hora. Es cierto que conozco alumnos muy brillantes que han accedido a ocupaciones muy valoradas, pero también sé de algunos que no eran brillantes y que también han accedido por sus relaciones sociales o familiares.

En conclusión no todos tenemos igualdad de oportunidades tal como funciona actualmente nuestra sociedad. La esencia de la democracia es que el poder reside en los ciudadanos y son estos los que pueden fijar sus normas de funcionamiento, que siempre que sean legítimas serán aceptadas y defendidas por la mayoría. Y esto deben integrarlo los ciudadanos. No se puede tener más derechos en la sociedad porque corriste con la suerte de que la cigüeña te haya puesto cien metros a la derecha o la izquierda. Legítimamente, y nadie lo pone en duda, una persona puede tener más derechos y disponer de más riqueza por haberse esforzado más en su vida, porque se quedaba estudiando en lugar de salir de fiesta, o porque iba a clase en lugar de tumbarse en el sofá. Es legítimo que alguien tenga más derechos y más riqueza, y es un valor aceptado socialmente, porque se levanta temprano y hace su trabajo, pero no porque lo hizo alguno de sus antepasados y ahora se queda en el sofá a disfrutar del esfuerzo heredado.

Disponer de renta garantiza el acceso a la mejor educación y en consecuencia a los mejores puestos de trabajo. Permite ejecutar y llevar adelante iniciativas empresariales que garantizan también el acceso a una mejor posición económica. Cuando los alumnos acaban la carrera de economía en la facultad algunos se van a trabajar a la empresa familiar con un salario digno, algunos, incluso, disponen de renta de origen familiar para llevar adelante su iniciativa empresarial. Otros no, y les toca trabajar por un salario precario, y no siempre son los que menos se esforzaron en su período académico.

El poder económico ejerce influencia además en los gobiernos de los estados para crear condiciones fiscales que le favorece aún más y que mejoran su posición dominante en la sociedad. Las rebajas fiscales en los impuestos sobre el patrimonio y de sucesiones es una práctica habitual en muchos países que tiene como fin perpetuarla, así lo expone Paul Krugman en su blog[3].

No es cierto que el que más trabaja y el que más se esfuerza en nuestra sociedad alcanza las mayores metas, no es cierto porque no hay igualdad de oportunidades. Es importante diferenciar entre igualdad de oportunidades e igualdad de la distribución de la renta, aunque la ausencia de la segunda puede ser una consecuencia de la falta de la primera. La igualdad de oportunidades garantiza que cualquier persona tenga acceso a las mismas condiciones de vida en nuestra sociedad y que no esté afectada por la situación económica de su familia. Si todos los ciudadanos parten de la misma condición económica en el punto de partida de su vida, es el esfuerzo individual el que verdaderamente rige como valor, genera una sociedad más igualitaria. El concepto es diferente a que todos los ciudadanos deban tener la misma renta. Ese sentido  igualitario de la renta sí que resulta utópico porque es artificial y muy difícil de conseguir, además de no deseable. No es deseable, que una persona que se esfuerce menos en la vida disponga de los mismos recursos, o incluso pueda tener más como se da actualmente, que otra que emplee más esfuerzo en su vida.

Mi criterio es que para que haya igualdad de oportunidades todos los ciudadanos deberíamos partir en igualdad de condiciones y debe ser el esfuerzo de cada uno el que lo sitúe en su lugar en la sociedad. Si bien parece que el esfuerzo es un valor que rige en nuestra sociedad, en la práctica actualmente no se cumple, y se impone el principio de los derechos heredados. Partir con las mismas condiciones principalmente significa que todos debemos tener solo en el principio la misma renta, la necesaria para acceder a una vivienda y para desarrollar una iniciativa empresarial. El estado debe garantizar además a los ciudadanos el acceso a la sanidad y a una educación íntegra. Para las personas con dificultades físicas o psíquicas debe proveer los medios económicos que le garanticen un  sustento digno. El sistema que reclaman muchos representantes políticos de subvencionar servicios básicos, es sólo un parche del sistema.

¿Porque ocurre esto? ¿Funcionan las sociedades democráticas a favor de la igualdad de oportunidades?¿Cumplen los gobiernos de los estados democráticos con el papel de ejecutar políticas públicas que buscan el bienestar de los ciudadanos, o se limitan a gobernar para unos pocos?

El primer eslabón para garantizar el bienestar de un país es su sistema electoral. La condición necesaria para que un Estado sea próspero, y para que de sus parlamentos emanen leyes que garanticen el bienestar social y un desarrollo de la riqueza sostenible y equitativa a largo plazo, es que su sistema electoral garantice la formación de un parlamento plural y representativo de las preferencias de los ciudadanos. Existe una extensa literatura científica que vincula el nivel de democracia de un país y los años de experiencia de buenas políticas públicas, con su nivel de corrupción, crecimiento económico y bienestar social.

Los ciudadanos debemos ver a los políticos como nuestros empleados, como una subcontrata, en definitiva nuestros representantes en las decisiones que afectan a la sociedad. Es inviable, al menos mientras la tecnología no evolucione lo suficiente, que nos reunamos constantemente para tomar decisiones sobre lo que nos atañe como comunidad. Por otro lado, tampoco es necesario muchas veces que lo hagamos porque se trata de decisiones técnicas que no deben ser ni siquiera sometidas a referéndum[4] y que deben ser tomadas por un gobierno. La soberanía, el poder, es siempre del ciudadano. Sólo un país con un sistema democrático representativo es un país con instituciones inclusivas que favorecen la defensa del interés común y la igualdad de oportunidades[5].

El argumento de este ensayo es que la igualdad de oportunidades, y en consecuencia el bienestar social, está en función de la calidad democrática y de los años de experiencia de buenas políticas públicas de un país. Pero además las desigualdades también se dan entre países, de modo que los estados con menos calidad democrática presentan más desigualdad y peores condiciones de vida para sus ciudadanos. En un mundo global, depredador de materias primas, los países con economías más fuertes se aprovechan de esta posición dominante y sus ciudadanos tienen mejor acceso a los recursos naturales, incluso que el que disponen en sus propios territorios los ciudadanos de los países más pobres. Por ese motivo existen grandes diferencias en la huella ecológica entre países desarrollados y pobres, y por ese motivo salvo excepciones la gran mayoría de los países ricos son depredadores de los recursos de los pobres.

La razón es porque los gobiernos de los países con peor calidad democrática no tienen siempre como objetivo la defensa del interés común y la igualdad de oportunidades de sus ciudadanos, lo que sitúa a estos a en una posición más débil también de cara al exterior.  En este trabajo encontrará un análisis de cuál debe ser el papel de un gobierno en una sociedad para garantizar el bienestar de los ciudadanos y la igualdad de oportunidades. Lo que muestro ya está inventado hace mucho tiempo, en las facultades de economía se enseña como deben formularse las políticas públicas y qué deben contener para garantizar la igualdad de oportunidades de los ciudadanos y también de las empresas. Lo que aporta este trabajo fruto de mi corta experiencia en la vida política, y de mi experiencia en la Universidad es la vinculación del éxito de un gobierno y de sus programas electorales con el nivel de democracia del país[6].

Durante algo más de siete años que llevo impartiendo la asignatura de Políticas Públicas en la Facultad de Economía de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria he publicado artículos en prensa que surgían en muchos casos de la discusión de clase y en otros para generarla. Están recogidos en mi blog, www.manuelromerohernandez.wordpress.com, y han servido de base para este ensayo. Todos están fundamentados en la economía del bienestar, debían ser así para poder generar discusión técnica en clase, fuera de ideología política, como bien saben mis alumnos. En clase el alumno tiene que hacer un esfuerzo para acostumbrarse a eliminar el “creo que” de sus análisis y fundamentarlo siempre técnicamente. Habitualmente en tres semanas abandonan la expresión más usada por el político carente de fundamentos técnicos para justificar sus propuestas de política económica: “creo que….”

Con los posts de mi blog también quería hacer llegar a los ciudadanos la respuesta técnica basada en la Economía del Bienestar de cuestiones relevantes como: La importancia de la calidad democrática de los sistemas electorales en el desarrollo económico de un país y preguntas del tipo: ¿debe gobernar un país la lista más votada?; ¿es posible un sistema de pensiones sostenible financieramente y equitativo?; ¿cómo la incorporación de nuevos agentes económicos está afectando al reparto mundial de recursos naturales entre, y dentro de, los países?; ¿es correcto técnicamente usar un referéndum para tomar decisiones de políticas con contenidos económicos?; o, ¿es el estado del bienestar un caramelo que nos venden?; y, ¿cuáles son las consecuencias de las malas políticas públicas en el bienestar de un país?; ¿cómo debían haber sido en su caso formuladas para beneficiar a los ciudadanos y garantizar la defensa del interés común? Las respuestas a estas preguntas las encontrará si continúa con su lectura.

¿Quiere decir que los principios de la economía del bienestar están obsoletos como planteaba un alumno esta semana en clase? La respuesta es que no, replicó un compañero suyo, simplemente que en realidad los gobiernos no los aplican para defender el interés común, y en cambio, la economía global funciona con una baja intervención pública para corregir eficientemente fallos de mercado y desviaciones en la distribución inicial de la renta de los ciudadanos.

Este libro le ofrece la oportunidad de entender cuál debe ser el papel de un gobierno en la economía y cómo deben formularse sus políticas públicas para garantizar máximo bienestar social y un desarrollo económico sostenible y equitativo. Esto le permitirá saber si su gobierno articula políticas públicas en defensa del interés común de los ciudadanos y el suyo, y que por tanto esté garantizando un verdadero Estado del Bienestar. El lenguaje es accesible a cualquier ciudadano, sin perder rigor. En mi perfil de Twiter, @ManuelRomeroH[7], en #EP3ULPGC, encontrará algunas de mis pizarras de clase con una parte de su contenido formalizado matemáticamente.

[1] http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-05-17/john-joseph-wallis-economia-corrupcion_1383520/

 

[2] http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-05-11/precariedad-crisis-abogados_1379922/

 

[3] http://economia.elpais.com/economia/2012/12/14/actualidad/1355509963_633692.html

 

[4]https://manuelromerohernandez.wordpress.com/tag/referendums/

[5]https://twitter.com/ManuelRomeroH/status/864974907150663681

 

[6]https://manuelromerohernandez.wordpress.com/2015/05/17/tendran-el-exito-las-propuestas-de-los-partidos-politicos-que-se-presentan-a-eleccion-en-las-diferentes-administraciones-el-proximo-veinticuatro-de-mayo/

 

[7] https://twitter.com/ManuelRomeroH

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