Canarias dispone de recursos para generar bienestar social para todos.

La economía canaria se apoya en su industria turística basada principalmente, en un turismo de sol y playa que aporta el 51,2% del producto interior bruto de las islas, un 20,8% del empleo directo y un 10,4% de empleo indirecto. Sin embargo, a pesar de que en 2014 Canarias recibió casi trece millones de turistas, la tasa de paro en las islas superó el 30% en el primer trimestre de 2015, sólo superada por Andalucía y Ceuta. En particular 343.500 personas están aún sin empleo según la encuesta de población activa. Esto genera una espiral de precariedad y pobreza que afecta a los canarios y que nos dejó en 2013 con una renta media por persona de 9.313 euros al año, y al 21% de la población con una renta inferior a 450 euros al mes. Como referencia, la renta media en España en 2013 fue de 15.635 euros, en la Europa de los veintiocho, 17.617 euros al año. Todos son datos del Instituto Canario de Estadística y del Eurostat.

¿Cómo es posible que esto ocurra en Canarias a pesar de la fuerte demanda turística? Porque no es posible, ni tampoco deseable, que una sola industria solvente por sí sola la economía de un país, y eso ocurre también en las islas. En 2013 nos visitaron 12,1 millones de turistas que dejaron un gasto en destino de 4.076 millones de euros. En 2014 nos visitaron 800.000 turistas más, y el gasto aumentó sólo en 144 millones de euros. De hecho supuso que entre ambos períodos el gasto diario por persona y día bajase de 38 a 36 euros aproximadamente. De nuevo, todos son datos del Instituto Canario de Estadística.

¿Por qué ocurre esto?¿Por qué el gasto es tan bajo? En primer lugar porque Canarias como destino turístico compite con destinos peninsulares como Andalucía, Valencia, Cataluña, Baleares y con destinos internacionales como Turquía, Grecia o Francia, y lo hace con un producto relativamente homogéneo y poco diferenciado, el sol y la playa. Entre los competidores de las islas cabe destacar el caso de la Riviera Turca como destino que en la última década ha aumentado fuertemente su demanda hasta los 37 millones de turistas. 20 millones más sólo en diez años (información obtenida del informe CAPTE sobre la competitividad turística en Canarias). Además Turquía cuenta con una coste de mano de obra más bajo, con infraestructuras modernas y con ayudas estatales al transporte, por lo que se convierte en un nuevo y fuerte competidor.

¿Qué se puede hacer para aumentar la generación de riqueza en las islas? Para garantizar un futuro sostenible es necesario sumar nuevos pilares a la economía de las islas que generen riqueza y que sean capaces de absorber la población que no tiene acceso al empleo. Esto debe hacerse a partir de los pilares que ya existen, turismo en industria canaria, y contando con los recursos que disponemos, territorio, clima y nuestro valiosísimo capital humano. Empeñarse en generar riqueza solo bajo el modelo de un turismo de masas requiere aumentar mucho en volumen y en consecuencia también dotar de más servicios públicos costosos, casi trece millones de turistas que también demandan carreteras, servicios sanitarios, agua potable, generan residuos y consumen electricidad que en Canarias depende en un 94% del petróleo para su generación. Además requiere una ocupación intensiva del territorio.

La clave está en integrar en nuestra demanda también a un turista con mayor perfil de gasto. Pero para ello no basta con políticas de promoción en ferias y campañas con el eslogan por todos conocidos: Canarias es el paraíso. ¡De verdad Canarias tiene que ser un paraíso! El turista que nos visita quiere vivir una experiencia, si realmente somos un paraíso seremos capaces de hacer realidad ese eslogan y ofertar una verdadera experiencia a los que nos visitan. En definitiva ofrecerles un producto diferenciado y así incidir en el perfil de gasto del turista atrayendo visitantes a nuestras islas con mayor capacidad de gasto. Cuando alguien visita Las Galápagos vive una experiencia única y por ello está dispuesto a pagar un precio superior. Cuando se visita París o Nueva York, la experiencia es única, no hay otra ciudad igual. Cuando se visita Holanda, ocurre otro tanto de lo mismo.

Para que las islas se conviertan en una experiencia disponemos de recursos naturales y culturales que lo permitirían, de hecho en algunas islas ya es así. Sobre todo en las islas de mayor población es imprescindible en primer lugar, renovar la oferta turística en gran parte obsoleta y que está condicionando también la demanda que nos visita. Pero además el turista cuando pone el pie fuera del hotel en el que está alojado, debe poder encontrar una oferta complementaria que se corresponda con la imagen de marca #CanariasElParaiso. Esto requiere recuperar y potenciar el entorno medioambiental y la biodiversidad marina y terrestre: Intervenir en el territorio para darle valor y ganar turistas de mayor valor.

Las acciones sobre el entorno natural y de la biodiversidad terrestre suponen en muchas islas la recuperación de la flora y la fauna mediante acciones directas de reforestación, selvicultura, limpieza y adecentamiento de caminos y barrancos que genera por sí mismo un tejido industrial de pequeñas y medianas empresas intensivas en mano de obra. Esto es posible hacerlo con una política fiscal finalista de bajo impacto y con garantías totales de transparencia del gasto. La experiencia en tierra al turista requiere también que se complemente la oferta turística con infraestructuras urbanísticas de calidad y una oferta colateral de servicios que lo acompañe, también servida por pequeñas y medianas empresas intensivas en empleo.

Lo mismo ocurre con la recuperación de los entornos marinos con acciones dirigidas principalmente a protegerlo de la acción del hombre para que éste se recupere por sí solo. La protección se consigue en primer lugar, controlando los vertidos al mar de depuradoras, desaladoras y polígonos industriales que pueden generar concentración de nutrientes que terminan alterando la biodiversidad marina. La concentración de medusas es un ejemplo del impacto global de este tipo de efectos. Y en segundo lugar reservando determinadas áreas principalmente de la pesca no profesional, un 60% del total en la actualidad. La disponibilidad de un ecosistema marino protegido y rico en flora y fauna tiene beneficios directos: en el Hierro, por ejemplo, la reservas pesqueras han permitido la recuperación y potenciación de la flora y fauna marina, haciendo compatible la existencia de la industria artesanal pesquera, y la explotación turística de los fondos marinos del Hierro colocando a esta isla en destino de referencia a nivel europeo en submarinismo y fotografía submarina.

Además de la pesca artesanal y las actividades deportivas vinculadas, un mar limpio y protegido como recurso ofrece también otras alternativas de desarrollos de industria como es el caso de la producción pesquera en cautividad. En las islas, la combinación del recurso mar y capital humano altamente cualificado vinculado a la universidad, puede dar lugar a sinergias entre iniciativa privada y de investigación desde nuestras universidades que permitan el desarrollo de una industria competitiva a nivel internacional. El capital humano es aportado desde las universidades con biólogos, graduados en Ciencias del Mar e ingenieros, que puedan colaborar desde la investigación. El Gobierno de Canarias es un agente fundamental en el desarrollo de esta sinergia porque tiene a su alcance la posibilidad de establecer el marco legal adecuado con el desarrollo de una ley de mecenazgo que lo favorezca. Esta era una de las conclusiones del reciente debate desarrollado en Twiter y promovido desde las dos Universidades canarias disponible en #CanariasIDi .

La Investigación, el desarrollo y la innovación también están presentes en los procesos de recuperación de los ecosistemas naturales terrestres. No sólo consiste en plantar árboles, también resulta indispensable la investigación para conseguir los resultados óptimos y garantizar el equilibrio natural de los ecosistemas. Por otro lado, las islas como parte integrante de la Macaronesia disponen de una rica biodiversidad que es foco de atracción también para el mercado vinculado a la investigación científica.

Esas son las líneas en el entorno pero, ¿que se puede hacer para mejorar la calidad de la oferta turística? Sin duda la oferta obsoleta debe ser renovada, pero la experiencia en Canarias demuestra que por sí sola no es capaz de modernizarse. Además hay un elemento crucial, en muchos lugares la infraestructura obsoleta ocupa las mejores parcelas, las más atractivas de cara al empresario por estar mar cercanas al mar, las que en caso de que pudieran recuperarse generarían la máxima rentabilidad empresarial y social. De poco sirve construir nuevas instalaciones alojativas turísticas en parcelas no ocupadas y ya calificadas, si para acceder al mar y a las playas es necesario atravesar una barrera de infraestructura hotelera y urbanística obsoleta.

Hace unos días pude sentarme con un gestor hotelero que ha conseguido superar la actual e ineficiente maraña burocrática y ya consigue de manera inminente renovar su oferta alojativa transformando su actual establecimiento turístico en un hotel que duplica sus ingresos diarios por persona. Con el mismo número de plazas hoteleras su rentabilidad financiera se va a duplicar. Pero además, nos beneficiamos todos los canarios con su decisión porque su cliente pasa a ser un turista con un perfil de gasto mayor, cuando pisa fuera del hotel también deja mucho más dinero en los establecimientos que visita y en los servicios que contrata. Su hotel, de mayor categoría también es más intensivo en empleo.

¿Pero con que dificultades se ha encontrado para alcanzar esa renovación? En primer lugar, una maraña administrativa que le ha llevado seis años superar. En segundo lugar, una legislación excesivamente intervencionista que ve limitada y dirigida desde el gobierno actual su decisión empresarial de inversión y que lo somete a un mercadeo de camas. En tercer lugar el sobrecoste de la rehabilitación que puede estar entorno al treinta por ciento frente a una nueva construcción según lo expertos. Y finalmente, la atomización de la propiedad.

¿Qué se puede hacer desde el Gobierno de Canarias para facilitar la modernización y rehabilitación? En primer lugar, incidir en la maraña burocrática de manera clara y decisiva para transformarla en proactiva y facilitadora de la inversión. En segundo lugar haciendo desaparecer el mercadeo de camas, el empresario es quien mejor puede tomar la decisión de en qué, y cómo invertir. Porque es quien mejor conoce sus recursos económicos y a los clientes a los que desea dirigirse.

Finalmente, es necesario darle a los inversores una pértiga económica potente que les permita a los empresarios turísticos superar los otros dos obstáculos. Esa pértiga consiste en una bonificación fiscal lo suficientemente potente para que las empresas puedan sobrepasar ambos cortes. Una posibilidad podría ser una bonificación fiscal temporal del impuesto de sociedades que fuera asumida desde el gobierno central como contraprestación a la deuda económica con las islas que se ha tasado en 800 millones de euros. Otra alternativa podría ser a través de una bonificación del IGIC temporal hasta que el empresario recupere su inversión que se podría hacer a coste a coste cero para la tesorería pública canaria. Ese es el empujón directo que necesita nuestra principal industria para empezar a cambiar la calidad de su oferta y sumar pilares al bienestar social de nuestras islas.

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